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Los fabricantes de automóviles han centrado sus esfuerzos en los últimos años en desarrollar modelos cada vez más eficientes. Con el objetivo de reducir en todo lo posible las emisiones, los propulsores incorporan mejoras en todas sus áreas, desde la alimentación hasta el escape, de forma que los motores de combustión de última generación aprovechan el combustible más que nunca.

Ahora bien, para obtener el máximo rendimiento de todos estos avances tecnológicos es importante tener presentes ciertos hábitos ya conocidos e incorporar algunos que nos proporcionan los coches modernos.

A continuación exponemos 8 puntos clave para conseguirlo:

1. Cuidar el mantenimiento del coche

Además de prevenir averías, el correcto mantenimiento del automóvil, siguiendo las indicaciones del fabricante, es imprescindible para asegurar que las prestaciones y su rendimiento general perduran con el paso del tiempo y los kilómetros. Algunos elementos importantes a tener en cuenta son el cambio de aceite y filtro de aceite, o el filtro de aire.

2. Vigilar el estado y presión de los neumáticos

También se trata de una operación de mantenimiento, pero es una de las más sencillas, se puede realizar en cualquier gasolinera y no requiere de un profesional para realizarla. Un neumático con la presión 0,5 bares por debajo de lo indicado incrementa la resistencia a la rodadura, lo que puede suponer un aumento del consumo de hasta 4%, además de empeorar el comportamiento del vehículo. Hay que localizar las presiones recomendadas por el fabricante (normalmente da un rango de presiones dependiendo del tipo de viaje que se vaya a hacer), comprobarlas en frío (es preferible no haber recorrido más de 2 km) y ajustarlas correctamente (no dejarlas ni por debajo ni por encima de lo indicado).

3. Conducir de manera eficiente

Realizar una conducción eficiente puede ayudarnos a reducir hasta un 15 % nuestro consumo de combustible. Con el tiempo, vamos adquiriendo pequeños hábitos al volante, todos sumados, pueden acabar representan un importante incremento en el gasto de gasolina o diésel de nuestro vehículo. Algunos de los que deberíamos tener en cuenta siempre son:

  • Arrancar el motor sin pisar el acelerador: los sistemas de inyección de los motores actuales calculan la cantidad necesaria de gasolina o gasóleo para poner el marcha el motor, independientemente de las condiciones ambientales, de ahí que no sea necesario añadir más combustible.
  • Iniciar la marcha usando la primera solo para poner el coche en movimiento y tratando de llegar a las marchas largas lo antes posible, pero sin brusquedad.
  • Mantener una velocidad de crucero constante, evitando las frenadas y acelerones. Para ello es clave mantener una distancia con el vehículo de delante que permita “absorber” sus cambios de velocidad.
  • Soltar el acelerador pronto en las deceleraciones prolongadas o las pendientes, dejando que sea el freno motor el que nos ayude a mantener la velocidad o reducirla paulatinamente, ya que de esta manera estaremos recorriendo metros con cero consumo de combustible.

4. Aprovechar la tecnología del coche

Actualmente, muchos automóviles cuentan con dispositivos que ayudan a hacer la conducción más segura y confortable, pero también más eficiente. En determinadas circunstancias, por ejemplo, el control de crucero permite mantener la velocidad sin tener que estar pendiente en todo momento del acelerador. En los viajes largos por autopista o vía rápida, también es útil poner el modo de conducción en modo ECO, en los coches que cuenten con él.

5. Uso racional de la climatización

Partiendo de la base de que siempre es mejor conducir con el aire acondicionado encendido que con las ventanillas bajadas, también es importante ver cuándo es necesario que esté conectado y, sobre todo, a qué temperatura debe funcionar. La climatización debe permitirnos conducir de forma confortable, pero mantenerla por debajo de los 21º en verano exige un sobreesfuerzo al motor que se paga con un consumo más elevado.

6. Evitar los portaequipajes

Está claro que, en muchos coches, resulta totalmente imposible colocar en el maletero el equipaje de 4 o 5 personas, y menos todavía si durante las vacaciones queremos disfrutar de nuestras aficiones. Por eso es tan frecuente que equipemos nuestro automóvil con cofres sobre el techo o portabicletas, todo un hándicap que afecta notablemente a la aerodinámica y, por tanto, al consumo. Dado que, normalmente, solo los vamos a utilizar en el desplazamiento hacia el destino y en el de vuelta a casa, el resto del tiempo es recomendable tenerlo desmontado y guardarlo hasta que vuelva a ser necesario.

7. Evitar peso innecesario

Este punto está relacionado con el anterior. Si usamos el coche como almacén, lo estamos cargando con un lastre de muchos kilos que pasan factura en forma de consumo elevado. Evitemos ocupar el maletero con aquellos accesorios que no se usen normalmente (por ejemplo, las cadenas de nieve…).

8. Planificación del viaje

Cada año, las entidades responsables de gestión del tráfico, como Trànsit en Catalunya o la DGT, advierten del incremento de desplazamientos en las operaciones salida y retorno. Es recomendable evitar viajar por carretera esos días y, de no ser posible, es mejor hacerlo a las horas en las que haya menos circulación, normalmente a primera o a última hora del día.