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La reducción de las emisiones de los automóviles es una de las principales prioridades de los fabricantes de automóviles. Por eso la inmensa mayoría cuentan ya con modelos en el mercado que se caracterizan por montar sistemas de propulsión más eficientes. En realidad, esto viene siendo así desde hace relativamente poco tiempo. Hasta hace apenas unos años, estos coches eran solo una opción minoritaria en el catálogo de una marca, una alternativa para los usuarios que tenían una mayor conciencia ecológica.

Sin embargo, las advertencias procedentes de la Unión Europea, exigiendo una rebaja efectiva de las emisiones lo antes posible, ha obligado a todas las marcas a adelantar sus planes de desarrollo de motores eficientes. Así, junto a los eficaces propulsores gasolina y diésel de última generación, en todos los concesionarios podemos encontrar variantes híbridas con menores consumos y emisiones. Y, en muchos casos, también vehículos eléctricos.

Ahora bien, ¿todos los híbridos son iguales? ¿Es cierto que un híbrido es siempre más eficiente que un gasolina? ¿Tiene sentido comprar un diésel hoy? ¿Un eléctrico solo me sirve si vivo en una ciudad?

A continuación mostramos los tipos de motores que podemos encontrar actualmente en el mercado y las principales ventajas de cada uno para ayudar a decidir cuál es el que más conviene en función del tipo de uso que se le vaya a dar.

ELÉCTRICOS

Son vehículos con batería, 100 % eléctricos y no emiten sustancias contaminantes a la atmósfera. Existen 2 tipos: vehículo eléctrico de baterías y vehículo eléctrico de pila de hidrógeno.

  • BATERÍA: las mejoras en la gestión de la energía en los coches 100 % eléctricos están permitiendo que sean cada vez más una alternativa a tener muy en cuenta. Hay coches eléctricos en los principales segmentos del mercado, desde los más urbanos hasta los de lujo y cuentan con rangos de autonomía que en muchos casos superan ya los 400 km sin emisiones. Esto es más que suficiente para los desplazamientos diarios del conductor medio, y permite plantearse hacer viajes de cierta distancia. Debido a que la tendencia es a conseguir emisiones cero en el transporte, actualmente la gran mayoría de fabricantes están ofreciendo –o trabajando para ofrecer a corto plazo- uno o varios modelos eléctricos en sus catálogos.
  • PILA DE COMBUSTIBLE (hidrógeno): los coches de hidrógeno son en realidad coches eléctricos en los que la electricidad no se almacena en un acumulador (batería), sino que se genera en un dispositivo electroquímico. Allí el hidrógeno guardado en el depósito se combina con el oxígeno del ambiente y la reacción genera la electricidad, que se envía a una batería para distribuirla al motor y a los componentes del coche que la requieran. El único residuo que se genera es vapor de agua, que se expulsa por el tubo de escape. Aunque el hidrógeno es el elemento más abundante que conocemos, requiere de una gran cantidad de energía para separarlo de los otros elementos a los que va ligado (por ejemplo, el agua, H2O). Además, es muy volátil y requiere de sistemas y depósitos muy sofisticados y pesados para su distribución (solo hay 9 hidrogeneras actualmente en España) y almacenamiento. Ello hace que el desarrollo de esta tecnología –y, sobre todo, su escalado para que las inversiones resulten rentables- todavía tenga mucho recorrido en el automóvil. De momento, el Toyota Mirai y el Hyundai Nexo son los coches de pila de combustible disponibles en nuestro mercado.

HÍBRIDOS

Como vehículo híbrido se entiende cualquier vehículo de combustión que cuenta con un sistema suplementario que le permite reducir las emisiones de su motor. Este sistema suplementario puede ser un circuito de alimentación para usar un combustible menos contaminante (por ejemplo el gas), o cualquier dispositivo eléctrico añadido al propulsor para aliviar su carga de trabajo o reemplazar su función de propulsión en determinadas circunstancias. En sentido estricto, también entran aquí los coches eléctricos de autonomía extendida.

  • GAS (GLP – gas licuado del petróleo; GNC – gas natural comprimido; GNL – gas natural licuado): La gran mayoría de coches de gasolina modernos pueden equipar un sistema de alimentación para gas que funciona en paralelo, con un depósito propio. De esta manera, pueden utilizar de forma alternativa un combustible u otro, sin que apenas se perciba el cambio al conducir. El gas tiene un poder calorífico menor que el de la gasolina y por eso su consumo es mayor, pero a cambio sus emisiones son sensiblemente inferiores –de hecho, el gas natural es el combustible más limpio actualmente- y su precio, a día de hoy, hace que el coste por kilómetro de uso sea también inferior. Por otra parte, al contar con un depósito suplementario, la autonomía se incrementa sustancialmente. El coche con sistema híbrido con gas puede llevar la etiqueta ECO de la DGT, lo que lo convierte en una buena alternativa a los diésel convencionales. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la red de distribución es menor que la de las gasolineras: actualmente existen en España poco más de 800 puntos de GLP (muchos de ellos se encuentran en gasolineras) y otros 100 de GNC (el utilizado en turismos), un factor a tener en cuenta dependiendo de la zona por la que solamos desplazarnos.
  • MILD HYBRID (MHEV): la hibridación suave consiste en la incorporación de un sistema que aporta fuerza al motor de combustión –gasolina o diésel- en momentos puntuales de la conducción, por ejemplo en las arrancadas. De esta manera, el propulsor principal gasta menos combustible y por tanto contamina menos. Normalmente dispone de un alternador que hace también la función de motor de arranque, pero no tiene ninguna función de propulsión en las ruedas. Son un giro de tuerca a la eficiencia sobre los motores convencionales.
  • FULL HYBRID: es lo que se entiende más comúnmente como coche híbrido, al que también denominan autorrecargable. Cuenta con un motor de combustión y otro motor eléctrico que trabajan de forma coordinada automáticamente. El de combustión es el que mueve normalmente el automóvil, y se encarga también de recargar la batería cuando se agota, mientras que el motor eléctrico sirve para desplazar el coche a baja velocidad en recorridos cortos, y también recarga la batería aprovechando la inercia del vehículo. El ámbito urbano, en el que hay constantes aceleraciones y frenadas, es en el que se saca más provecho del coche híbrido, aunque no tiene ninguna limitación cuando se sale a la carretera.
  • PLUG-IN HYBRID (PHEV): el vehículo híbrido enchufable es una evolución del híbrido convencional. Está dotado con una batería de mayor capacidad que le permite hacer recorridos más largos en modo completamente eléctrico (si la autonomía es superior a 40 km, puede llevar la etiqueta CERO de la DGT, como un eléctrico). Cuenta con un enchufe para recargar la batería cuando se encuentra estacionado y es la opción ideal para quienes, viviendo fuera de la ciudad, realizan trayectos a diario en ella. Igual que el híbrido estándar, no tiene limitaciones para viajar, aunque una vez agotada la batería se pierde la ventaja de la propulsión eléctrica.
  • EXTENDED RANGE ELECTRIC VEHICLE (EREV): técnicamente, el coche eléctrico de autonomía extendida es un coche híbrido en serie, en el cual el motor eléctrico se encarga de mover las ruedas y el de combustión se pone en marcha únicamente para recargar la batería. Estos coches tienen la ventaja de que, al contar con un cargador de gasolina instalado, pueden montar una batería de menor tamaño, ya que cuando se agota cuentas con el kilometraje extra que proporciona dicho motor. Sin embargo, tras el fin de la comercialización del Opel Ampera o el BMW i3 REX, en este momento no hay vehículos de este tipo disponibles en España, hasta la llegada del Maxda MX-30 Rotary Range Extended, anunciada para principios de 2023.

COMBUSTIÓN

Por definición, entraría en esta categoría todo vehículo que requiera un combustible para que su motor mueva las ruedas para desplazarse. En este caso, usamos esta etiqueta para clasificar a los dos tipos de motores tradicionales, gasolina y diésel, sin ningún tipo de sistema híbrido.

  • GASOLINA: los coches con motor de gasolina son más eficientes que nunca. Muchos incorporan sistemas de refrigeración para alcanzar rápidamente su temperatura óptima de funcionamiento, además de sobrealimentación y distribución variable. Ofrecen buenas prestaciones y son la solución adecuada si no hacemos muchos kilómetros al año y son sobre todo en recorrido interurbano.
  • DIÉSEL: hasta hace poco copaban la mayor parte del mercado de automóviles. Las ventajas en el precio del gasóleo, además de su consumo inferior a los de gasolina a igualdad de prestaciones los situaron durante décadas como la mejor opción de compra. Hoy cuentan con avanzados sistemas que reducen muy significativamente las emisiones de NOx y partículas de hollín. Actualmente, siguen siendo una opción perfectamente válida para los conductores que hacen muchos kilómetros al año (más de 30.000 km, dependiendo del modelo) en carretera y autopista.